Algunas notas sobre la Batería: breve recorrido desde sus inicios (V). El "Trap Drumming".
E. El “Trap Set”
Por estos tiempos, existían ciertas bandas de raza negra al sur de los Estados Unidos, más específicamente en Nueva Orleans, que brindaban conciertos, mayoritariamente destinados a funerales: estas agrupaciones estaban conformadas por una pequeña sección de vientos (con instrumentos como clarinete, trombón, corneta), contrabajo, guitarra y varios percusionistas que se ocupaban del tambor, el bombo y algún que otro platillo.
Luego de la guerra civil norteamericana, hacia finales del Siglo XIX, estas bandas se fueron haciendo más sedentarias y los conciertos que daban, quedaron reducidos a espacios de interior: vodeviles, teatros, fiestas; es decir, eventos sociales. Su función también cambió a la del entretenimiento.
De este modo, la cantidad de músicos se vio algo comprometida, sumado a la crisis ya mencionada que atravesaba el país. Pagarle a una persona era más conveniente que pagarle a tres o cuatro.
De este modo, comienza a hacerse espacio la
función de la incipiente batería y su ejecutante, aunque todavía no sea
nombrado como tal, es decir, como baterista, una persona que se hace cargo de
tocar, en simultáneo, varios instrumentos de percusión.
Ya desde el vamos, la cuestión de la economía
se hace carne en este instrumento: en primera instancia se ahorra dinero; en
segunda instancia, espacio dentro del recinto (sucesivamente, se hará sobre el
espacio físico del músico y también de las distancias que hacen a su motricidad
y ejecución).
Otro factor clave hacia 1890, es la gran inmigración europea y asiática hacia Estados Unidos: principalmente de Grecia, China y Turquía. Junto con ella, se traen instrumentos como las cajas chinas, los toms chinos, los saberes de la fabricación de platillos y otros accesorios pequeños como woodblocks, jamblocks, cencerros. A este tipo de “artilugios” o pequeños artefactos, se los conoce como “contraptions”, de ahí su apócope “traps” (esta palabra responde a cierto uso despectivo de algo difícil de nombrar, artefactos cuya función no se percibe a simple vista).
Así aparece lo que se conoce como trap
set (sus ejectuantes, los “trap drummers”): de hecho, algo bastante
similar a nuestra batería moderna. Los elementos comienzan a unirse…
Vemos el bombo junto al tambor (por primera vez sostenido por un soporte, y con cierta inclinación para poder tocar con grip tradicional, herencia de las marching bands y los percusionistas de manos que tocaban parados, de ahí el ángulo del redoblante y el grip tan particular de esta época), algunos accesorios como el plato turco a la derecha del bombo, y algún woodblock por encima del mismo también.
Progresivamente se fueron incorporando elementos al set, la mayor parte de ellos sostenidos con algún soporte alrededor del bombo (abajo, encima, sobre, colgando): algún triángulo colgando desde arriba del parche del bombo una vez más, y algún platillo por encima y sostenido por un soporte (“platillo suspendido”).
Otros
accesorios como sordinas de bombo (se podían ver montadas tanto en el parche batidor como en el resonador), temple bloks chinos, platos chinos, claves huecas, triángulos, cencerros, panderos, tambourines, rattles (matracas turcas o "police rattle"), cajas chinas (de madera con una pequeña abertura - caja de resonancia) y tambores chinos también eran
frecuentes (estos pequeños tambores chinos con parches de cuero y tensados con tachuelas, antecedentes directos de los
nuestros toms modernos).
Gran parte de estos artefactos iban agarrados al bombo; otra parte, iban sostenidos o apoyados en la "trap table".
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| Vemos la tabla y por encima, los "temple blocks" chinos, tan característicos de estos sets (tuvieron su gran auge en los 20' y comienzos del 30'). |
Veamos un poco más en detalle algunos de estos traps, en los siguientes videos:
Plato chino
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| Acá podemos apreciar dos platos chinos en el set (uno de ellos, incluso roto): ambos con unas especies de tachuelas incrustadas, lo cual generaba cierto cascabeleo al vibrar luego del golpe. |
Hacia 1870 encontramos pedales de bombo del tipo “overhang”, es decir, pedales colgantes que eran algo ruidosos y difíciles de controlar en velocidad.
Más adelante, ya hacia 1900, y dadas las limitaciones, se incorporó el pedal de bombo (en sus comienzos de madera), comercializado y estandarizado a gran escala por la compañía Ludwig hacia 1909: esto permitió tener mayor autonomía en las manos, permitiendo libertades más amplias en el tambor para poder ejecutar rudimentos.
Si bien el pedal de bombo data de mucho tiempo
atrás (se han encontrado pedales de 1840, por ejemplo), el pedal que patentó
Ludwig es prácticamente igual al que utilizamos hoy día: con resorte, encastre
para el aro del bombo, mazo desmontable, y el famoso “pedalboard” o
“footboard”. Las diferencias que encontramos son mayor peso en el mazo, mayor
longitud (hay que tener en cuenta que hacia estas épocas los bombos eran de
mayor tamaño que los de hoy día, y alcanzaban las 26, 30 y hasta 40 pulgadas de
diámetro) y la piel de cordero que recubre el mismo.
Algunos pedales, también venían con un pequeño
accesorio que golpeaba el pequeño platillo que usaban los bateristas de aquél
entonces sobre el parche batidor.
Por otra parte, los percusionistas comienzan a usar el pie izquierdo para tocar unos pequeños platillos conocidos como Low Boy, que es el antecedente directo de nuestro hi-hat moderno.
El low boy consistía de dos pequeños platillos
enfrentados (top – bottom) que se activaban con un pequeño mecanismo de pedal
de pie. Mientras tanto, en una primera instancia, bombo y tambor se seguían
ejecutando con las manos.
Hacia 1912, por otra parte, encontramos la primera patente de escobillas o, como se llamaban por aquella época “fly swatters” (en español, “matamoscas”, por su parecido físico): lejos de contar con la técnica que surgió después para estos elementos, las escobillas surgieron como una alternativa al elevado volumen que generaba la batería (los problemas de hoy día son más o menos los mismos). La batería, al ser golpeada por los palillos, genera una gran amplitud y, muchas veces, tapa o enmascara otros instrumentos, con lo cual, las escobillas, permitían resolver este problema sin limitar la performance del músico en su ejecución y su fuerza al tocar.











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