VII. LA ACENTUACIÓN.
VII. La Acentuación: lo fuérte y lo débil... ¡la intención!
El acento,
como tal, es un elemento expresivo fundamental en la música: como su nombre lo
indica, no dista de la acentuación que conocemos en nuestro idioma castellano.
El acento es énfasis: se pone de relieve una nota o un conjunto.
Si bien es un asunto complejo, aquí especificaremos
lo que es de nuestro interés, naturalmente: existen muchos tipos de acentos y
formas de atacar las notas: sucede que nuevamente, como ya mencionamos en
reiteradas oportunidades, nos encontramos con la cuestión de la duración de los
sonidos que generamos.
Viéndolo de cerca, tenemos el staccato, el staccatissimo,
el marcato, el acento y el tenuto como articulaciones posibles (del Legato y sus implicancias, no
hablaremos).
Las articulaciones nos hablan, de modo general, de
la forma en que se relacionan las notas… por supuesto, nuestro aporte al tema
será mínimo, limitado al respecto y únicamente atendiendo al propósito que nos
convoca.
En la imagen anterior, se aprecian las
articulaciones en el orden previamente citado.
Si pensamos en las
articulaciones de duración el staccatissimo, el staccato, el marcato, la
nota normal sin signo ni marcación, y el tenuto, son ejemplos de estas
intenciones en las cuales el sostenimiento de la nota, juega el papel
principal. En el orden citado vamos de menor a mayor duración.
Si trabajamos sobre las articulaciones de intensidad, tenemos la nota normal sin marcación,
el tenuto (como se aprecia, tiene más de una función en la música y puede tener
diferentes implicancias según el contexto y la necesidad), el acento y el marcato como indicadores. En el orden
citado, vamos de menor a mayor intensidad.
Ahora sí, el acento, que utilizamos normalmente, lo
representamos con un signo de mayor arriba de la cabeza de la figura:
Por otra parte, encontramos lo que en algunos
contextos se denomina “anti-acentos” (es discutible…): lo cierto es que este
tipo de intenciones que podemos llamar débiles, las utilizamos a menudo y las
expresamos, por ejemplo, en lo que conocemos como “golpes fantasmas” (en
inglés, “ghost notes” o “ghost strokes”). Esto lo utilizamos mucho en el
tambor, por ejemplo (anteriormente esto fue mencionado).
Nuevamente, mostramos el ejemplo, pero esta vez en
contexto:
Es importante
señalar que todos estos conceptos, en algún punto, pueden ponerse en duda, al
menos, en el devenir de la batería y su utilidad: las intenciones son relativas
y dependen, una vez más, del contexto.
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